sería cierto tal vez amanecer frente a él, quizá haya sido y ya no importe, o no se recuerde, que va!. de todas formas pareció haber valido la pena el intento, la esperanza esa ingenua, el río de la plata y el logo del súper sosteniendo la rabia.
hay como una especie de tiempo que se puede masticar, que lo sabemos recorriéndonos, acelerándonos, un pedazo de verdad, al menos. entonces no resultaban extrañas las otras caras, eran como esquemas, croquis de pelo y humo. baldosas, muchas baldosas y paños que reducen la dilatación de las mismas, cordón ancho y rectángulo de papel, ventanas apagándose y un grito exagerado al final de la calle, llegando. aquí comienza la confusión, que coincide además con la ignorancia del proceso, que además tampoco importa. es raro.
rapsodia de un niño ahogado, así se llamaba la canción que entonábamos, esa vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario