martes, mayo 25

8


desemboca larga, perpendicular al suelo la barbilla recta, los ojos al cenit de ellos mismos, botella en mano y uniforme. fino de por medio les acerco su ingesta, lento, torpes pasos descubro, la gente apesta.
deformes mis partes en el reflejo, una figura inquieta me sostiene los pensamientos, las historias compartidas, sangre y billete, el repecho infinito de las veces, la voz, borroso el quejido, alterado, paralela la realidad transcurre.
tienen forma de cruz las ramificaciones.

viernes, mayo 21

espera


ha pensado los días, inventado otros, olvidado los más. surge la pregunta, las justificaciones, las fotos retenidas al voleo, el asco de saberse imperdonable; todos.
ha repasado una vez mas los picos escasos de su estadía, no le ha llevado mayor tiempo que otras veces, pero insiste prematura, bestial, casi un animalejo recibiendo la hora.
quizá se sepa ahora mas cercana a su dios, mas que antes, su momento.
ese momento que atraviesa la cama, su cuerpete gastado, fofo; mi vecina muere. muere conciente de estar viviéndola. me remito entonces al momento, al repaso, si es que vale la pena pensarla ahora. insisto en el momento.

sábado, mayo 15

la órbita


hemos de justificar nuestro gabinete, nuestro desencajado pedazo de pertenencia, ser parte tal vez, de un mundillo berreta, ordinarias ganas nos sostienen, un espejo rayado nos ha devuelto las veces, desde la cáscara y gotas en la cara, frías, hasta la bestiezuela de ojos encorvados sacudiendo el atuendo.
-la conciencia es dolor y hay que compartirla- escupió en la esquina, borracha. ahora el páramo me ofrece su vista, lejos rescato una foto, su foto, y me obligo a vivir, porfiado. en la antena una luz roja, molesta, un faro de entre la urbe, cercano satélite que la mantiene en órbita. la bajada es larga, la calle también.

miércoles, mayo 5

ult rider


sería cierto tal vez amanecer frente a él, quizá haya sido y ya no importe, o no se recuerde, que va!. de todas formas pareció haber valido la pena el intento, la esperanza esa ingenua, el río de la plata y el logo del súper sosteniendo la rabia.
hay como una especie de tiempo que se puede masticar, que lo sabemos recorriéndonos, acelerándonos, un pedazo de verdad, al menos. entonces no resultaban extrañas las otras caras, eran como esquemas, croquis de pelo y humo. baldosas, muchas baldosas y paños que reducen la dilatación de las mismas, cordón ancho y rectángulo de papel, ventanas apagándose y un grito exagerado al final de la calle, llegando. aquí comienza la confusión, que coincide además con la ignorancia del proceso, que además tampoco importa. es raro.
rapsodia de un niño ahogado, así se llamaba la canción que entonábamos, esa vez.

martes, mayo 4

corte ¬parte III¬

arremetiendo las calles, torpes de estrategia, casi sinceros duplicaban la apuesta. el circuito prometía, aunque las suertes resultaran impares, gozoso tránsito under, calles de bajada y escalón, de vidrio roto y correteada, paralelos al centro. desaparecer.
por esas mismas noches los abrazos a las sustancias sabían de acojedores momentos, de ritual equidistante entre capricho y sueño, madrugada y mediodía.
la pureza cuestionada de los estadios asistidos ha resuelto permanecer en la conversación extensa, innecesaria, justificada quizás en los restos del paquete.
la lenta madrugada en la que el gordo murió, recuerdo haber recordado una historia que raspaba las paredes, generando el corte.