asisto a sus ceremonias, precavido; apretada en un bolsillo la rabia, la voz insuficiente y una claridad de pensador infalible.
doy asco.
me bautizo las manos, alguien me persigna una cruz caliente en las sienes, en la boca y el pecho.
he muerto otro.
tal vez mis manos hubieran sido, ahora el tiempo ya dejó de ser, ahora.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario