viernes, abril 9

CV

Puedo entablar conversación con quien quiera, pero no lo hago; soy un ser extremadamente urbano. Conozco las reglas todas y me escabullo entre los parámetros irascibles sin preocupación alguna. No me disgustan los menesteres sociales, grafiteo las calles tomando mate. Robo carteras en cantinas clandestinas y me río de la policía en el calabozo. Sé de los recovecos de la pesca artesanal y el funcionamiento nefasto de los supermercados. Sé de ríos salados, los dulces aburren. Ni hablar de los semáforos, cruzo en rojo porque está prohibido, pero dono sangre cada vez que me lo piden.
Soy atento con las ancianas seniles y macabro con los niños trompetas, tiro la basura en los tachos y la yerba, en la tierra.
Soy parte del sistema y me adapto. Pero lo intento carcomer desde adentro.
Una especie de virus.
Una señal de socorro.
Una muestra más del dolor humano.
Dibujo pentagramas satánicos en los baños, voy más allá de las misas dominicales

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